Durante agosto, abrimos las puertas del Inspiratorio a tres voces indígenas de distintos territorios de América Latina 🌎, con la invitación a compartirnos cómo sus comunidades han sabido sostener la vida, incluso cuando todo empuja en contra. Con esto buscábamos repensar nuestra idea de territorio, interconexión y juego, desde los saberes ancestrales de la región 🤲🏾.
Te compartimos un destello de lo que vivimos:


Desde Brasil, Uýra, artista y persona travesti e indígena, nos trajo una lección desde la raíz. Nos contó una historia de plantas 🌿. Como bióloga y artista performática, compartió que algunas plantas del Amazonas sienten la adversidad antes de que llegue. Y en vez de resistir de frente, se retiran. Ahorran energía, esperan.
Nos habló del descanso como pilar para sostener lo colectivo, algo que el ritmo acelerado de nuestras ciudades nos roba. Y defendió una idea preciosa:
A través de fotografías de sus performances, en donde ella se mezcla con el paisaje, raíces y plantas, nos demostró que en una selva herida por la vorágine industrial, el arte es una ventana para que respire la esperanza. Y nos recordó, citando a Ailton Krenak:
"Con cada historia que contamos o escuchamos, el mundo se hace más grande. Cambiar lo que sabemos, cómo vivimos y lo que soñamos es un camino para alcanzar el cielo."

En la segunda sesión, Flor, mujer maya kaqchikel de Guatemala, llegó sosteniendo lo invisible entre las manos 🤲🏾. En una meditación nos habló del agua, el aire, el sol, la memoria de las abuelas… Y después, soltó una pregunta que nos dejó en silencio:
Contó que cada mañana le agradece al sol por salir 🌄. Que no da nada por hecho. Que todo lo que existe está conectado con la vida, aunque a veces se nos olvide mirarlo.
Nos explicó que, para los pueblos mayas, todos nacemos con una esencia que nos acompaña toda la vida, custodiando nuestro propósito a través de los nahuales 🌀. Nos recordó que descubrirla es sagrado; requiere guía, respeto y, sobre todo, comunidad.
Salimos de esa sesión entendiendo que la gratitud y el entendimiento de nuestro propósito es consciencia pura para vivir más plenamente y movernos más allá del "yo".

Desde la región Mapuche, Carolina comenzó la última sesión con un juego. En una hojita de papel movíamos una semilla al compás de instrumentos mapuche que ella misma tocaba 🫘🎶.
Fueron cuatro vueltas, y en cada una el papel se hacía más pequeño. Al finalizar nos invitó a hacer circular la palabra y compartir cómo nos sentimos al intentar mover una semilla por un espacio cada vez más reducido.Entonces reveló el sentido de todo:
Así nos hizo comprender que para su cultura, los más de 80 juegos que componen el Mapuche Aukantun (juegos de pensamiento Mapuche) son algo vital para levantar el pensamiento, generar preguntas, activar el cuerpo, la curiosidad y reconectar con el entorno ⛰️.
Terminamos jugando una ronda de Komikan, donde una jauría de pewa (perros) defiende su territorio de un pangui (puma). La estrategia no está en la fuerza individual, sino en una realidad mucho más poderosa: solo unidos podemos evitar que el depredador siga avanzando 🐾.
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Este ciclo de charlas nos hizo darnos cuenta de que nuestros movimientos sociales, y la vida misma, se sostienen mejor cuando:
Si esto te movió un poquito la curiosidad 💡, imagina el regalo que es participar en vivo de estas sesiones virtuales. En el Inspiratorio traemos constantemente actividades, conversaciones e iniciativas que nos permiten entrenar nuestro trabajo narrativo, inspirarnos, recargarnos, activar la esperanza y recordarnos que somos parte de un nosotros inmenso.
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